EL COVID-19 ha generado que se tomen medidas preventivas como el distanciamiento social, uso de mascarillas, lavado de manos, uso de alcohol y el confinamiento de las personas a nivel mundial; pero ¿qué ocurre con aquellas personas que no conviven en el mismo espacio, que tenían encuentros esporádicos, que estaban en una relación de pareja, que eran salientes, amigos con derecho, amigos cariñosos, enamorados o novios? … ¿qué ocurre con su vida sexual?

Según la Organización Mundial de la Salud, no existe evidencia que el COVID-19 se transmita a través del semen o los fluidos vaginales, la manera más segura de prevenirlo es evitando besos, relaciones sexuales, más aún, si la pareja no convive en el mismo espacio. Esto no quiere decir que la relación de pareja tenga que terminar, sino por el contrario, esta situación podría ser el pretexto perfecto para dar rienda suelta a la imaginación y creatividad.

Existen diversas y divertidas formas de practicar una sexualidad durante estos tiempos, por ejemplo: llamadas o video llamadas hot, enviar mensajes de contenido erótico, tener citas virtuales, arreglarse y ponerse sexy para ella o para él, escuchar su música favorita, ver películas románticas, cocinar, cenar en una velada romántica, etc.; para aquellos que desean algo más atrevido e íntimo, existen algunas prácticas sexuales a elegir: la masturbación, autoerotismo, ver vídeos eróticos o pornográficos, usar juguetes sexuales, practicar sexting, sexo virtual, uso de plataformas eróticas, entre otros.

Todas estas alternativas expuestas pueden ser realizadas de manera virtual, pues es parte de una sexualidad saludable que implica el disfrute pleno, seguro, digno y responsable, incluyendo la toma de decisiones libres e informadas.

Equipo Técnico